¿Está muerto el “pool” eléctrico?

Hoy se ha hecho pública por fin la opinión de Endesa al respecto del “pool” eléctrico tal y como lo conocemos actualmente.

Según ha hecho público su consejero delegado, Andrea Brentan: “el sistema marginalista de fijación de precios en el mercado mayorista eléctrico (pool) está “muerto” y su aplicación no tiene sentido debido a que, actualmente, más de la mitad de las energías están primadas.”

¿Qué quiere decir esto? Según Brentan, no tiene sentido llevar a cabo una fijación de precios donde las tecnologías que primero entran a participar son aquellas que están subvencionadas por el estado y el régimen ordinario se queda fuera por no tener unos precios competitivos; ya que en un horizonte como este, los ingresos que reciben las centrales de producción no va a depender de sus costes de operación sino simplemente de la casación entre oferta y demanda, lo que finiquitará con unos pérdidas estimadas de 300 millones de euros.

Además de esto, con los continuos cambios de regulación, Andrea Brentan estima que Endesa tendrá que tener en cuenta, otras pérdidas por un valor estimado de unos 900 millones de euros anuales, los cuales intentará, “en la medida de la posible, trasladar a los clientes”.

¿Qué quiere decir esto?

1- Por un lado que la política energética actual carece de cualquier sentido, son constantes cambios en muy cortos espacios de tiempo que están afectando sobremanera a la operatividad de las grandes eléctricas, que se ven imposible de asumir dichos cambios.

2- Que efectivamente, las decisiones relativas al déficit de tarifa se están convirtiendo en una locura que va a terminar con todo el mundo, las eléctricas por un lado que no ven como continuamente se les aumenta los gravámenes, los inversores por otro que ven como según la fecha de finalización de sus proyectos van a tener que acometer unas pérdidas por la rentabilidad de sus inversiones y los clientes por último, que serán los que tengan que soportar todos estos cambios.

Por tanto, se siguen tomando medidas encaminadas a reducir el déficit de tarifa sin acometer una política energética real que es más necesaria que nunca, donde al final se está consiguiente un objetivo único, que es tener descontento a todo el mundo.

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